Antes de entrar en materia, cabe aclarar tres conceptos: imaginar, imágenes mentales e imaginarios sociales. En ese orden de ideas tenemos que imaginar es "formar en la mente la representación de sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que fueron reales, pero ya no están presentes". Por otro lado, las imágenes mentales son todas verdaderas, son aspectos perspectivos, son imágenes, creadas, naturales y registradas. Por último, los imaginarios sociales son "procesos de creación por medio de los cuales los sujetos se inventan sus propios mundos", se pasa de lo mítico crítico a lo simbólico, permitiendo que una sociedad se comprenda y resinifique sus valores, por tanto el concepto está asociado a una cultura, a una sociedad a la imaginación y a la imagen.
Lo segundo que cabe aclarar es la diferencia entre mentalidad e imaginario. Primero, las mentalidades están compuestas por actitudes mentales que se arraigan en las sensibilidades y se resisten al cambio. Segundo, los imaginarios están compuestos por imágenes mentales, asociadas mas al pensamiento y pueden racionalizarse y pasar al mundo de las ideologías. Además los imaginarios no imponen formas de comportamientos que son los orígenes de las creencias, de lo que debe ser y lo que no. Y finalmente dentro del campo de la historia, hace referencia al conjunto de representaciones colectivas relativas a cada sociedad.
Ahora si, aclarando todo lo anterior, entremos en materia. Los colombianos hemos imaginado todo el tiempo el país donde vivimos, hemos estado llenos de ilusiones entre lo real y lo imaginado. No existe una unificación de los que significa ser colombianos, que va mas allá del fanatismo deportivo y los triunfos de unos pocos artistas en el extranjero. en el trascurso de nuestra historia como nación hemos pasado por cambios en nuestros imaginarios como país y es el objetivo de esta entrada poder hacer el recorrido, sin negar que cada uno tiene un imaginario diferente de su territorio.
Nuestro primer imaginario: El país independizado. Influenciado por los imaginarios franceses y norteamericanos y las ideas de libertad y autonomía, marcado por tres aspectos, lo cultural lo político y lo ecológico. En lo cultural, por la música, la literatura, las formas de relación colectiva; en lo político, por las mayorías mestizas con ilusiones en los procesos electorales; y en lo ecológico, marcado por el paisaje. Es en este momento de nuestra historia donde los imaginarios españoles están en juego y nuestro país es imaginado como una evangelización y una posesión de nuevos territorios, es decir, como una población a la cual se debe someter a nuevas ideologías religiosas, y como un país cosificado.
Segundo imaginario: El país ilustrado. Colombia como un espacio enormemente rico en recursos naturales, entre otras cosas mal utilizadas por los indígenas, que podrían ser utilizados mediante el conocimiento científico, generando una nueva visión del territorio. Aquí se exige que se fortalezca el pensamiento científico y se organice el pago de tributos de las colonias a la monarquía.
Tercer imaginario: El país libre e independiente. Encontramos aquí varias cambios, se afirman los derechos personales, se fortalecen las organizaciones campesinas y ya no se acepta la imposición de tributos. Nos encontramos con el Frente Nacional, por una parte liberales con una visión utilitarista y de libre comercio y positivista, y por otra parte los conservadores fuertemente arraigados a la iglesia católica y anglófobos, los primeros seguidores de Bolívar y Rafael Nuñez y los segundos seguidores de Miguel Antonio Caro.
Cuarto imaginario: El país libre comerciante y educado. El país república, en donde sus habitantes se dedican a la compra y venta en un alto porcentaje, se fortalece el comercio internacional, y a su vez el comercio ambulante.
Quinto imaginario: El país fuerte y centralizado. Entre otras cosas ordenado por la religión, de manera europea, con el catolicismo, con una justicia fundamentada en las practicas religiosas y leal de las instituciones y por el orden natural de las cosas.
Sexto imaginario: El país cultural y progresista. con el movimiento centenarista se hizo necesario poder mostrar los logros de la república en lo artístico, lo científico y lo económico, se tenía una imagen de Colombia venturosa y respetada, llena de optimismo, conciliación, concordia e integración, nuestros años de relativa paz.
Séptimo imaginario: El país violento. Con la muerte de Gaitán la violencia se convierte en la guía de los comportamientos, Colombia como el territorio donde era posible y necesario ser violentos para sobrevivir y enriquecerse. Asesinos, violadores, secuestradores, desplazados, torturas, como consecuencia de la perdida del acceso al poder del Estado, rencores no satisfechos, debilidades de las instituciones judiciales y políticas.
Octavo imaginario: El país revolucionario. Es en este punto donde se debaten dos ideologías en el país. Por un lado, la de Colombia como país capitalista, de derecha, en donde es importante el desarrollo. los medios de comunicación juegan un papel importante para la implantación de esta ideología y también la educación, ya que desde las universidades se enseñan sus premisas. Por el otro lado tenemos a la Colombia socialista, la de izquierda, representada pos los grupo estudiantiles, los lideres de extrema izquierda y comandantes alzados en armas.
Noveno imaginario: El país productor de marihuana y cocaína, en donde la ilegalidad del narcotráfico y el enriquecimiento rápido primaron viable y necesario para muchos, pobres y ricos, y donde igualmente impera la violencia (y no se si ya deba hablar en pasado).
Décimo imaginario: El país optimista. Con César Gaviria, nace este nuevo imaginario y con todo el proceso de generación de la constitución de 199. El nuevo contrato social revalúa lo publico y nos lleva a un Estado Social de Derecho, seguido por la propuesta de paz de Andrés Pastrana
Undécimo imaginario: El país que controla la violencia. Con la propuesta de Álvaro Uribe de lograr derrotar a la guerrilla recuperando la seguridad y terminar con la corrupción, que más corrupto no pudo serlo, nace este nuevo imaginario, aun muy en la cabeza de muchos colombianos que desean tenerlo nuevamente en el poder, y que por medio del uso intenso de las armas sigamos matándonos entre nosotros, generando falsos positivos, vendiendo el país y jodiendo las condiciones de salud y laborales de los ciudadanos. Asimismo se apostó por la respetabilidad del Estado, el desarrollo como solución económica, y la lucha contra el terrorismo como marco global del momento. Finalmente, Santos ha intentado, no con buenos resultados, la imagen de un país de real paz, estable y duradera, con ayuda de abogados y economístan que intentan poner en practica los principios de Keynes.